TRABAJO ESPIRITUAL Y ORACIÓN Y VSV.
La sabiduría desde antiguo, plantea, que cuando un ser humano desea cambiar y desarrollarse espiritualmente, suele iniciar con entusiasmo, pero, el derrotero para este fin consiste en la progresiva eliminación de todo signo de presencia de ego, tenido por la mayor de las enfermedades del corazón y el más inconveniente de los obstáculos para lograr el despertar de la consciencia . Des -identificarse con el ego es el objetivo que debe plantearse quién trata de desarrollarse , pues se requiere vaciar la mente, el sentimiento y el cuerpo de sus apegos y hábitos negativos, para dejar espacio al espíritu y, en este sentido el camino espiritual es lucha, combate, constante esfuerzo.
Hombres y mujeres desarrollados espiritualmente describen al ego como construido de la misma fragilidad de la materia con la que fue creado el ser humano y el planeta, en figura puede mostrarse esta segunda naturaleza humana superpuesta a la esencia , como que posee la debilidad propia de la tierra; y se expresa mediante el miedo, avaricia, apetito, ignorancia, y desde ahí derivan cuatro comportamientos: la búsqueda de dominio (arrogancia, amor propio, receptividad ante la adulación); la maldad (el engaño, la argucia, la envidia); los bajos instintos (amor a la comida y a la bebida, la incontinencia sexual); la baja estima (miedo, bajeza). De acuerdo con esto, el ego es el origen de todas las acciones que contradicen la esencia de lo que El Universo quiere del ser humano.
Los humanos al pensar que somos nuestros pensamientos, acciones y comportamientos erróneos, actuamos ciegos, sordos e ignorantes de nuestro amo, el ego. Su naturaleza es hipocresía, fingimiento, falsa pretensión, automerecimiento y adulación. Su verdad es mentira, sus afirmaciones son engaños, y todo lo suyo es engreimiento. Si nos identificamos con él, nuestra vida gesta y alumbra el error.
El ego, usando apariencias y frivolidades, crea la ilusión y la relación desnaturalizada a la riqueza, el poder, el éxito. Por todo ello, el ego es el mayor de los obstáculos en la reconstrucción de nuestra naturaleza primordial, donde brilla La Verdad, el Uno-Único.
Desarrollarnos y mantenernos en estado de alerta contra el ego, combatirlo, debilitarlo y transmutar su negatividad en paz y bien, implica el ejercicio de un oficio divino que demanda esfuerzo; valor para perseverar autoobservando al ego, sus movimientos y, estrategias con las que opera, sus justificaciones etc. Al identificarnos con nuestro ego, creemos ser nuestro ego, por eso parte del trabajo espiritual es des - identificarnos, no somos la envidia, no somos la violencia, actuamos con envidia o con violencia porque nos identificamos con ello y decimo infelizmente YO SOY ASÍ y nos etiquetamos lapidariamente. Todo verdadero trabajo espiritual consiste en observar al engañador al “mentiroso desde el principio” y oponernos sabiamente a su actuar, sentir y pensar habitual y erróneo. ¿En qué quedamos cuando desaparece nuestra envidia, nuestro rencor, nuestro miedo, nuestra avaricia,... en los que fundamentamos nuestra vida dándole un falso ‘sentido’?. Lo que hay al final de ese proceso es lo que en realidad somos; esencia espiritual, bondad pura.
Quien constantemente trabaja interior y exteriormente para transmutar su segunda ego – naturaleza, practica una oración verdadera.


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