sábado, 10 de enero de 2015

REFLEXIÓN - 
TRABAJO ESPIRITUAL Y ORACIÓN Y VSV.






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La sabiduría desde antiguo, plantea, que cuando un ser humano  desea cambiar y desarrollarse espiritualmente, suele iniciar con entusiasmo, pero, el derrotero  para este fin  consiste en  la progresiva eliminación de todo signo de presencia de ego, tenido por la mayor de las enfermedades del corazón y el más inconveniente de los obstáculos para lograr el despertar de la consciencia . Des -identificarse con  el ego es el objetivo que debe  plantearse quién trata de desarrollarse   ,  pues se requiere  vaciar la mente, el sentimiento y el cuerpo de sus apegos y hábitos negativos,  para dejar espacio al espíritu y, en este sentido  el  camino espiritual es  lucha,  combate,  constante esfuerzo. 

Hombres y mujeres desarrollados espiritualmente describen al ego como construido  de la misma  fragilidad de la  materia con la que fue creado el ser humano y el planeta,  en figura puede mostrarse  esta segunda naturaleza humana superpuesta a la esencia , como que posee  la debilidad propia de la tierra; y se expresa mediante  el miedo, avaricia, apetito, ignorancia, y desde ahí  derivan cuatro comportamientos: la búsqueda de dominio (arrogancia, amor propio, receptividad ante la adulación); la maldad (el engaño, la argucia, la envidia); los bajos instintos (amor a la comida y a la bebida, la incontinencia sexual); la baja estima  (miedo, bajeza). De acuerdo con esto, el ego es el origen de todas las acciones que contradicen la esencia de lo que El Universo  quiere del ser humano.


Los humanos al pensar que somos nuestros pensamientos, acciones y comportamientos erróneos, actuamos  ciegos, sordos e ignorantes de nuestro amo, el ego. Su naturaleza  es  hipocresía, fingimiento,  falsa pretensión, automerecimiento y adulación.  Su verdad es mentira, sus afirmaciones son engaños, y todo lo suyo es engreimiento.  Si nos identificamos con él, nuestra vida gesta y alumbra el error.


Los sabios usando distintos medios: imágenes, textos, construcciones, nos muestran que  la relajación respecto del ego, nos mantiene esclavos,  su mal y su peligro aumentan con nuestro estado general de consciencia dormida, olvido y distracción, y se superan  con el desarrollo de una consciencia atenta, autoobservante ,  actuando paciente y perseverante mente  contra  la inercia y los círculos viciosos de nuestros hábitos equivocados.

El ego, usando apariencias y  frivolidades, crea la ilusión y la relación desnaturalizada  a la riqueza, el poder, el éxito. Por todo ello, el ego es el mayor de los obstáculos en la reconstrucción de  nuestra naturaleza primordial,  donde brilla La Verdad, el Uno-Único.


Desarrollarnos  y mantenernos  en estado de  alerta contra el ego, combatirlo, debilitarlo y transmutar  su negatividad en paz y bien, implica el ejercicio de un oficio divino que demanda  esfuerzo;  valor para perseverar autoobservando al ego, sus movimientos y, estrategias con las que opera, sus justificaciones etc. Al identificarnos con nuestro ego, creemos ser nuestro ego, por eso parte del trabajo espiritual es des - identificarnos, no somos la envidia, no somos la violencia, actuamos con envidia o con violencia porque nos identificamos con ello y decimo infelizmente YO SOY ASÍ y nos etiquetamos lapidariamente. Todo  verdadero trabajo espiritual consiste en observar al engañador al “mentiroso desde el principio”   y  oponernos sabiamente  a su actuar, sentir y pensar habitual y erróneo. ¿En qué quedamos cuando desaparece nuestra envidia, nuestro rencor, nuestro miedo, nuestra avaricia,... en los que fundamentamos nuestra vida dándole un falso ‘sentido’?. Lo que hay al final de ese proceso es  lo que en realidad somos; esencia espiritual, bondad pura.


Quien constantemente trabaja interior y exteriormente para transmutar  su segunda ego – naturaleza, practica una oración verdadera.



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