sábado, 10 de enero de 2015

REFLEXIÓN - 
TECNOLOGÍA ANCESTRAL PARA EL ESPÍRITU


Desde la noche de los tiempos, el humano ha tratado de entender el mundo que lo rodea, sus fenómenos y acontecimientos por los que él se ve afectado e involucrado. Ha tratado de responder a las preguntas primordiales ¿qué soy?, ¿qué es la vida?, ¿tiene la existencia un propósito?, ¿Estamos solos en el universo?. Dentro de su caverna, temeroso se mantiene alerta ante los depredadores, no duerme tranquilo y, en el silencio de la noche otea el panorama para detectar el peligro y de rato en rato alza los ojos al firmamento y, el azabache silente de la noche lo sobrecoge, nadidad lo conmueve, la comprende, y busca, animado por un factor que le viene de dentro, un destino que trascienda la precariedad de la supervivencia día a día, aspira un destino más pleno, una vida con mayor significado, mientras el tiempo transcurre y el desenlace del oráculo de la existencia finalmente se resuelva.

Los sabios que en este mundo han sido, nos dejaron unas tecnologías que intentan facilitarle al humano el acceso a las respuestas. Las tecnologías se han conservado en todas las tradiciones espirituales de las culturas de la tierra. Oriente extremo, oriente medio, oriente próximo y occidente. Culturas sofisticadas y pueblos naturales, con sus nigromantes, chamanes, hombres de sabiduría, magas y magos, iluminados, curanderos, yoguis, monjes, etc. Han acercado estas formas de trabajo interior a los buscadores. Las mentes ya liberadas de ellos, se conectaron más allá del tiempo y del espacio viajando por éter y entregaron a la especie humana esta herencia espiritual, que nos abre la puerta estrecha para llegar finalmente a SER CON EL AMOR DEL UNIVERSO.

Un botón de estas tecnologías.
Su dominio, y las experiencias de resultados objetivos dependen de la pasión y perseverancia en la práctica del buscador. Los que saben, nos aconsejan no trabajar por los resultados, sencillamente realizar el oficio divino con humildad y los resultados se darán progresivamente en distintos grados o niveles de realización personal.

Primer paso: Asumir una postura que mantenga la espalda recta y, aprender a relajarse progresivamente hasta lograr una relajación profunda, pero manteniéndose consciente de sí mismo (sensaciones, pensamientos, estados interiores etc.).

Segundo paso: Luego de la relajación, trabajar para pasar a un estado de calma emocional y mental, atenuando al principio, hasta eventualmente eliminar la discursibidad y la imaginación mental. Poniendo la atención – sensación en el plexo solar, el corazón o en una zona inferior al ombligo.

Tercer paso: Recogerse en el interior, es decir acceder tranquilamente a una sensación global de sí mismo, percibirse íntegramente como una bola de energía el mayor tiempo que sea posible, si esta percepción se pierde volver a ella con tranquilidad.

Cuarto paso: El alma rendida, se pone confiadamente en la presencia de Dios en su interior y desde ahí intenciona con sincero corazón para su bien y el de otros, en los aspectos que le sean menester.

Quinto paso: Humilde agradecer, si se tiene lágrimas dejarlas fluir, si sonrisas reír o simplemente contemplar este estado distinto del ordinario y que es al que deberíamos acceder el mayor tiempo posible. Para lo lograr lo cual también hemos heredado la forma de cómo hacerlo.

Inspirándome y expirándome calmadamente trato de salir de la vorágine a la calma hasta que un día me habite la calma total en medio de la vorágine de mis aconteceres ordinarios.





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