Si alguien se considera buscador y permanece ignorante, de lo que realmente es y de la realidad a la que está llamado a manifestar en este plano físico, ¿cómo podría alcanzar el conocimiento de la Única Verdad?. Solo si llegase a conocerse a sí mismo, eventualmente comprendería las Realidades Divinas en correspondencia al nivel en que su conocimiento de sí se encuentra.
El que busca, parte reconociendo que la realidad física es la extinción, el espíritu es la única verdad. El cuerpo es como una jaula y nuestra alma como un pájaro. El pájaro viene del paraíso y entra en la jaula. Allí se mantiene confinado, esperando el momento en que el guardián venga y abra la puerta, diciendo: "Vete; eres libre".
El buscador auténtico espera ansiosamente el arribo de ese guardián para poder liberarse de una vez por todas de esa jaula, pero el que “duerme” no está esperando a nadie; dice: "¡Esta jaula es grandiosa! Tengo mucho para comer y para beber, y puedo saltar por todos lados: desde el columpio hasta la percha superior, bajando a la percha inferior y subiendo nuevamente al columpio."
Quien busca la verdad comprende y siente que está confinado en este mundo de formas, pero su alma anhela la liberación con añoranza y esperanza. Por el trabajo interior ha llegado comprender con toda su masa, que este mundo es finito, y solo provee una efímera y muy limitada satisfacción, El buscador verdadero siente en su fuero interno el dolor de su estado actual y emprende anhelante el ascenso hacia el encuentro de un mundo sin límites, de un gozo sin fin. La mente, las emociones y el cuerpo físico conforman el vehículo para alcanzar la consciencia que es el único medio por el cual conocerá a Dios
Sostener esta añoranza eterna es lo que hace diferente al buscador del hombre común, pues justiprecia el bien espiritual otorgado a la humanidad. El Espíritu Santo que fluye en su ser, se manifiesta en la medida que limpia su corazón, sus memorias negativas, sus sentimientos hostiles, sus pensamientos catastróficos y su instinto mal empleado. El buscador fiel es compensado con otro nivel de ser, entrando a experimentar estados de serenidad, compasión y agradecimiento, que lo recoge en sí mismo al principio y luego empieza a fluir hacia otros.
Cada vez que limpio, lavo, arreglo, barro etc. exclamo desde dentro con consciencia y corazón sincero, Divina Luz, limpia mi mente, mi corazón, mis sentimientos de toda negatividad y malicia. Gracias. Luego comienzo a actuar en consecuencia, día a día.


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