sábado, 10 de enero de 2015

REFLEXIÓN - 
EL INICIO DEL MILAGRO




Los que saben dicen: para que una enseñanza o consejo tenga posibilidades  de enraizar y generar frutos, se debe contar con una energía espiritual , real , viviente, ya sea de un maestro (practicante honesto) o de un grupo y, si la transmutación se espera en uno mismo, entonces debe tratarse de un genuino buscador  (practicante sincero).

En palabras de David Spangler, "La única realidad fructífera es la que aporta un cambio o desarrollo de la consciencia;es decir,aquella en la que se manifiesta la Divinidad, o se nos revela más plenamente, a la vez que se manifiesta la forma". Entiendo que una práctica interna debe acompañarse de una manifestación externa a través del pensamiento, el sentimiento, el instinto  y el cuerpo, la práctica debe recoger todas partes dispersas y unificarlas.

En este sentido Anthony Mello dice: "Existe diferencia entre análisis y consciencia o entre información y visión. La información no es visión y el análisis no es consciencia". La experiencia y percepción objetiva del hecho espiritual hace posible una comprensión diferente y, cuando una enseñanza cala en la consciencia, genera un proceso de  transformación interna , los elementos dislocados ocupan su lugar, la función alterada se corrige y la práctica de la virtud aparece; como también, la relación  directa de la criatura con su creador, se restablece.

Ahí comienza el milagro.


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