viernes, 23 de enero de 2015

REFLEXIÓN - 



LIBERANDO LA MENTE. POSIBILITANDO EL CONTACTO.




"Vacío",   consciencia cósmica, supra consciencia, El verbo, Yo supremo, son expresiones del mundo espiritual, que obedecen a una tradición y cultura en particular, a un tiempo o era específica. Su objetivo: comunicar a los seres  planetarios, un concepto muy amplio y complejo sobre los mundos superiores. Su función: mover las  estructuras mentales, crear un desequilibrio cognitivo, elevar el pensamiento, conectar con el sentimiento, señalar una tecnología espiritual. Los verdaderos seguidores de estas enseñanzas  trabajaban para interiorizar, comprender y experimentar  en sí mismos la realidad de la liberación de la mente, que se inicia al  “limpiar la casa” para recibir al dueño y  devenir  habitados por  EL QUE  ES. La  aspiración  humana   hacia lo superior,  requiere   “volver a casa”, “volver en sí”, autorrecordarse  como parte y todo, dejar de estar ausente o fuera de sí tomado por la  limitada mente racional cuya función básica  es la supervivencia,  la adaptación a las condiciones del medio planetario, la confusión, el apego, la distracción etc. En un nivel más alto,  “la aspiración de infinito” implica ir más allá de la tropelía mental, de la herranza en el mundo de las formas  y del placer efímero,  el alma demanda volver a su estado original  que solo Dios lo llena. Esto implica un esfuerzo consciente y voluntario, que parte convocando a   tu Espíritu  Perfecto, como  maestro interno fuente de  sabiduría.

Relajado,  sosegado y  atento, con  la espalda erguida. Miro un árbol, un acontecimiento o fenómeno, una persona o una comida, o cualquier objeto,  trato de no reaccionar automáticamente  y entro en   “contemplación” de lo que ello es, sin pensamientos, sin nombrar o describir, ni calificar, cualificar o evaluar;  solo me quedo con la impresión - información, sin decodificación cerebral (como me fue enseñado desde pequeño), solo yo y el objeto (siendo uno) con la percepción limpia.  La sensación y la mente en reposo sobre  un punto, trato de no moverme de ahí para percibir todo lo que de esa situación surge , como energía que fluye como un todo sin fracturas  sin  limitaciones, entonces, me acerco a la  no mente. Pero si ante el objeto o fenómeno califico,  nombro, describo la  forma, el color, el olor, su utilidad o inutilidad, me identifico con el agrado o desagrado ,entonces estoy en mente, pensando. Este discurrir mental es obstáculo para el contacto con lo superior pues se trata de pensamientos lastre, vibraciones densas. De ahí que la suspensión del pensamiento aunque sea por breves momentos abre la posibilidad de contactar con la energía pura. A su vez  ahorra energía  psico – somática para transferirla a la vida, en amor y servicio. Es decir bajar el amor al mundo físico.

En la primera aproximación a  la  no mente,   se contempla el pasar de los fenómenos, como alguien que observa desde afuera, a distancia,  sin involucrarse, solo experimentando con los cerebros mental, emocional y físico la inefable grandiosidad del Eterno que en cada criatura o suceso es ÉL presente. Así, con los ojos cerrados o abiertos, en cualquier momento, convoco a mi mirada interna en un punto de mi mente, de mis emociones, de mi cuerpo, o de mis sensaciones. Trato de que el punto enfocado  no se mueva, pues,  si lo mantengo  fijo el tiempo suficiente, eventualmente, se pasará   la puerta estrecha, el “ojo” se iluminará, y  “verá”.

En hora buena para algunos  Hijos del cosmos, en este plano llega un momento en el que la materialidad es insatisfactoria, no tiene sentido real, no  llena el vació interior que grita por recuperar su nivel de hijo de Dios, reconstruyendo su semejanza con  ÉL. Por eso la urgencia  del  trabajo interior por   limpiar con amor, el ser, de todos los obstáculos que impiden que este sensor, receptor y permeador de la energía  inefable,  cumpla con su objetivo más alto; posibilitar la unión del micro con el macrocosmos.

 Con fuego en el corazón, reparo y ajusto: mi mente, mis sentimientos y mi cuerpo, busco el silencio eseral, para  sintonizar con una clase  de energía vibratoria más fina, capaz de imbricar mi mente  con la mente cósmica, para que el AMOR SEA en la criatura.









No hay comentarios:

Publicar un comentario