Tu lágrima, esas lágrimas,
Que como copos de nieve caen lentamente
Sobre el paisaje de tu serena humanidad presente,
Se mezclan con ese profundo y agridulce dolor emocional,
del sentimiento, su verdadero manantial,
Ver esas gotas de rocío sobre la escarcha de la vida,
Transfiere vibratoriamente a mi ser, esa melancolía,
Por mis dolores, también puedo comprender, esos sabores,
Brotan desde dentro del volcán de tu plexo, disipando la energía
contenida,
Y luego, sosiegan la vida.
Alejada la agonía, de
nuevo la sonrisa, sobre esas brasas ya no hay rescoldo ni cenizas,
tu alma sana, transmutó el sufrimiento en alegría y
albricias.
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