Como jirón colgando en la alambrada, mi alma desgarrada
yace laxa, inerme, bajo los dentados cables del robot triturador,
Su combustible, el
dolor, inútil excretor de suspiros y gemidos sin valor,
En esta realidad mecánica, espectral, lo injusto, violento y
protervo, son bites de honor.
Mundo banal que gesta flatulentas excreciones pintadas de
dulces paciones,
y , en el negro de la
naturaleza muerta, el paisaje de esta
realidad mecatrónica y sus hierros,
que engendran los yerros donde moramos, pensando que amamos
y creamos.
Todo sucede automáticamente, en esta ilusión decadente,
La entropía del alma no encuentra la energía que le diga
detente,
para tal hecho no hay
patente,
Cual trampolín el humano brinca y brinca envejeciendo hasta
el fin,
El tiempo fugaz ha pasado, el gato ha atrapado a piolín.
Mientras te quede tiempo, sacúdete, agúzate,
Abre los ojos internos, otea la oscuridad interior, date
cuenta,
Detrás de la bruma, la luz que eres tú,
Encuéntrate con ella, recibe su abrazo, transforma tu vino amargo,
en licor alambicado que apure tu despertar mental y espiritual
por el que dejarás la
muerte existencial trocada en santo grial. 
No hay comentarios:
Publicar un comentario