El camino del autoconocimiento demanda ejercitar constantemente la mirada y la sensopercepción hacia sí mismo. Una brillante oportunidad para esto es observar a mi personaje que evalúa e interpreta situaciones, palabras, e incluso pensamientos de los otros, frases como estas: “sé lo que estás pensando”, “me doy cuenta lo que quieres decir”, “lo que fulano de tal quiso decir es…”, “lo que me que me quieres decir con eso es que…”, etc. En este momento de automatismo inconsciente, inmovilizarse tanto externa (el cuerpo) como internamente ,fijando la “mirada” y sensación en sí mismo, para captar todo el movimiento de sensaciones, emociones, pensamientos que surgen al momento de escuchar las palabras o la gestualidad del otro y, trabajar sobre mí mismo guardando silencio, a pesar del deseo de hablar o moverse como respuesta automática a la circunstancia y, no aferrarme a ello sino hacerme consciente de mi automatismo para desde ahí tratar de mantenerme pacientemente callado “mirando interiormente” lo que acontece y de donde proviene todo, afinando la apercepción sobre cuál es el movimiento más relevante; el de la mente (racionaliza, justifica, explica etc.), o las emociones; como cambia mi frecuencia cardiaca y respiratoria, que “sabor” y dolor emocional me trasmite esta experiencia ; mi cuerpo se tensa o desea moverse. En este drama interno quien desea autoconocerse se encuentra frente a una oportunidad única de aprendizaje. El silencio y la ausencia de movimientos, permiten fijar la mirada hasta cierto punto y eventualmente “callar al evaluador e intérprete”, para dar paso a una observación detenida o ralentizada del hecho existencial y así, dar oportunidad a la tolerancia, a la aceptación, a la objetividad, al afecto y posteriormente al Amor como un estado de mayor perfección. Solo desde aquí, puedo entender el “No juzguéis para que no seáis juzgado”, “cuando hables que tu lenguaje sea sí, si debes decir sí, o no, si debes decir no, porque todo lo que pasa de allí viene del ego”. Este parafraseo del libro Santo, es sin duda trabajo interior de autoobservación y transmutación de mi personaje evaluador - intérprete. Según la mecánica cuántica en este universo de infinitas probabilidades, pensar que podemos saber lo que el otro quiere decir sin conocer el mundo único del otro, es en realidad motivo de amorosa corrección.
Cuando el otro habla , me observo a mí mismo sin movimiento y, amorosamente me corrijo.


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ResponderEliminarresonanado!! describes el efecto observador consciente , la visualización de Ser en su punto céntrico donde solo nuestra esencia vislumbra la existencia misma si expectativa, sin juicio!!
ResponderEliminarGRACIAS!!!! Gracias Raúl!!!!
katty