REFLEXIÓN -
La Espiritualidad y el Sufrimiento.
Oración de San Francisco
El sufrimiento. Es un estado interior psico – somático
directamente relacionado al sentimiento; el sufriente se siente afectado por algo
que considera negativo y reacciona exteriorizándolo como frustración, pérdida, impotencia,
estigma. Gesta en su psique un concepto e imagen de sí mismo baja y
deteriorada, le cortejan sensaciones de ser abusado, explotado, menospreciado,
despreciado o no reconocido. Este concepto y experiencia emocional se conecta con el
cuerpo generando estrés,
que, a su vez, pauperiza el sistema inmunológico, debilita órganos y
sistemas biológicos, dando paso a alergias y otras enfermedades. En el plano
psíquico sientes que la vida no vale la
pena, que no tiene propósito, lo cual, incrementa el sufrimiento.
Este fenómeno humano se dispara cuando el goce o estado de
bienestar individual ha sido restringido
o eliminado. Este estado drena a
raudales la energía del sentimiento y la emoción, que, siendo como es, una
energía más fina y por ende más rápida y perceptiva que la somática,
reacciona a cambios sutiles en su entorno. Este gasto reactivo, inconsciente, de la energía emocional es un desperdicio en
términos cuantitativos e inútil en términos cualitativos, pues solo sustrae. En cambio, si se la canaliza
correctamente, la potencia y sutileza de esta energía se conecta con el corazón,
expresándose en misericordia, concordia,
generosidad, solidaridad, mansedumbre.
En contraparte, la
felicidad, es un estado de complacencia, satisfacción, completitud y contento por haber recibido en justa medida
o generosamente, o mejor, por haber compartido, es decir que del cien por cien
de un valor, un porcentaje queda para satisfacción propia y el otro porcentaje
para el placer y satisfacción del otro, de donde, los dos se complacen, y se
vive un estado de equilibrio psico – emocional, de conexión hacia el creador.
A porfía, la energía
emocional la gastamos mecánicamente sin darnos cuenta, en la vorágine de los actos humanos
automáticos que se suceden uno tras otro en las conductas ciegas y reactivas,
en la violencia, el olvido del ser, en el falso amor propio, al socaire del
orgullo y la vanidad.
La consciencia, canaliza la energía que resulta de la lucha
entre el si y el no, entre la afirmación y la negación, entre el exceso y la
carencia .El trabajo interior aparece como
reconciliación, como justicia, equidad, caridad, generosidad; contrariando a la
envidia y la animadversión. En todo acto consciente existe un propósito, una dirección, una intención bien definida,
evolucionar. El humano consciente saliendo
de sí, busca el bien del otro para darle
placer y gozo, en la misma mediad que el
obtiene placer y gozo, así, el gozo se multiplica, la
percepción del observador - experimentador cambia, el entorno se vuelve amigable, sabiendo que, haciendo
el bien al otro me lo hago a mí mismo desde una comprensión y sensación
correctas. Al destilar la negatividad, el resultado, la benevolencia, elixir y
tónico del amor.
El trabajo interior es la llave, el moderador, el reconciliador, el agua que
tiempla el metal, el restaurador de la homeostasis existencial, el proceso que permea la energía hacia el mundo espiritual.
Por eso, todo cultivador espiritual comprende que no existe evolución
espontánea e inconsciente, por su trabajo interno ha llegado a ver el horror de
la situación y se da cuenta con cada fibra de su ser que el origen del error, está dentro de cada
uno y de todos los humanos; debe desear desesperada y urgentemente realizar
este trabajo, que genera un nivel
más alto de ética y responsabilidad, que
transmuta lo denso de nuestro actuar ,
pensar y sentir en un sistema corregido de pensar , sentir y
actuar rectamente, este estado más elevado debe sentírselo con todo el ser, con toda la masa, con cada molécula del alma completa y, percibir la apertura
de una vía hacia el mundo superior, en
donde, fenómenos antes ocultos se revelan al practicante , el amor se vuelve
objetivo en la medida que se sube de nivel
, nuestro sentimiento y sensación se vuelven más sutiles y alertas.
El sentimiento consciente es más sensibles a todo lo que
vibra en los reinos, mineral, vegetal,
animal, a nivel planetario. Eventualmente somos capaces de tener una sensación
cabal el sufrimiento del planeta; en los animales (miles de especies extinguidas) , en las
plantas (deforestación galopante) , en la atmósfera ( contaminación ) , en el
agua ( contaminación con metales pesados ), en el aire (lluvia ácida), en el mundo mineral ( minería a gran escala),en el mundo humano( mega
ciudades, explosión demográfica), en el mar (extinción de especies de peces y cambio
en la características del agua marina).
La máquina de la inconsciencia planetaria
quiere engullir todo y rápido. Por lo tanto, el humano que ha
despertado a lo espiritual, siente que
hay que corregir el error dentro de uno
mismo y sensibilizar a otros , para
rectificar comunitariamente el sufrimiento del anima mundi y, elevar
objetivamente al planeta a percibir a su creador.
Cada acto, sencillo o complejo, lo acompaño de atención
consciente y a la energía que siento moverse en mi interior, afectuosamente la canalizo hacia conductas amorosas.