Querida, hoy un remanso sereno,
hoy, me arrullaste en tu seno,
hoy, tu sonrisa , tu mirar que cautiva el cultivo de tus
rosas,
ellas y yo, absorbemos la buena energía de tus seductoras
cosas.
Tú mi primavera, mi flor de perfume que en mi alma alojas
esos efluvios de afecto, que caen trémulos
y oferentes de amor
sobre mis congojas,
me levantas y envuelves con todo tu ser, como hojas
que amortajan la
bendición de esta sencilla vida
en la que experimento el querer al que tu esencia me convida.
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