Vientos, chubascos,
huracanes,
agua a cántaros, sunamis,
Soles abrasadores, sed y desiertos,
sin pan, sin aliento.
Seísmos, telúricas catástrofes,
Vacío que me envía a
un mundo subterráneo y,
sin embargo, en medio del apocalíptico paisaje,
evoco tu nombre,
la serenidad, la esperanza, ahuyentan mi
visaje
así, impertérrito capeo el temporal sin tiempo.
Que todo se acababa parecía,
pero al pensar en ti,
de nuevo:
vientos frescos, fulgores cálidos, suelo que pare mieses,
que nutren el alma , cortejado por tus cantos y preces.
